Juan 2:13 – 23
Cuando se aproximaba la Pascua de los judíos, Jesús subió a Jerusalén. Y en el Templo halló a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y también a otros que, instalados en sus mesas, cambiaban dinero. Entonces, haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos del Templo, juntamente con sus ovejas y sus bueyes; regó por el suelo las monedas de los que cambiaban dinero y derribó sus mesas. 16A los que vendían las palomas les dijo:
—¡Saquen esto de aquí! ¡No conviertan la casa de mi Padre en un mercado! Sus discípulos se acordaron de que está escrito: «El celo por tu casa me consumirá».
Entonces los judíos reaccionaron, preguntándole:
—¿Qué señal puedes mostrarnos para actuar de esta manera? —Destruyan este templo —respondió Jesús—, y lo levantaré de nuevo en tres días. Ellos respondieron:
—Tardaron cuarenta y seis años en construir este templo, ¿y tú vas a levantarlo en tres días? Pero el templo al que se refería era su propio cuerpo. Así, pues, cuando se levantó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de lo que había dicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía. En cambio, Jesús no confiaba en ellos porque los conocía a todos; no necesitaba que nadie le informara acerca de los demás, pues él conocía el interior del ser humano.
El Evangelio de Juan tiene el enfoque de demostrar quién es Jesús, por lo que Juan se enfoca en presentar a Jesús por medio de señales y por medio de su exaltación, que nos permite ver quién exactamente es Jesús. Juan, dentro de su primer capítulo, nos deja en claro que Jesús es el Verbo, el Mesías, el profeta, el cordero de Dios, el que bautiza con el Espíritu, escogido de Dios, rabí, Cristo, hijo de José, Nazareno, Hijo de Dios, rey de Israel y el Hijo del Hombre. Por lo que la historia de la purificación del templo es uno de los primeros eventos públicos de Jesús según el Evangelio de Juan.
Este relato nos da una introducción a las historias de Jesús con Nicodemo y la mujer de Samaria con el propósito de mostrar que Jesús está creando un nuevo mundo donde todos aquellos que crean en él pueden ser parte de su nueva creación.
LAS ACCIONES DE JESUS EN EL TEMPLO
Evidentemente, cuando leemos el pasaje, podemos percatarnos del compromiso de Jesús con las festividades judías. Existen muchos debates con relación a la visita de Jesús al templo en Jerusalén, ya que en los Evangelios Sinopticos, este relato aparece hasta el final; siendo este el catalizador de la oposición de los funcionarios del templo cuando lo inculpan en el juicio nocturno en su contra; pero en el Evangelio de Juan es diferente, ya que el motivo por el cual Jesús es detenido es por la resurrección de Lázaro [11:1 – 57; 12:9 – 11].
Esta cuestión cronológica ha aumentado debates a tal grado que algunos eruditos desacreditan la purificación del templo en el Evangelio de Juan. Algunos eruditos como L. Morris hacen una defensa elocuente. Llegando a la conclusión por los hechos de que Jesús purificó el templo en dos ocasiones; y cuando Jesús repite estos actos al final de su ministerio, las autoridades están preparadas para actuar.
Existen varias similitudes en los relatos sinópticos [la Pascua, los cambistas, la autoridad de Jesús], pero en Juan, Jesús es en el único Evangelio donde habla acerca de la destrucción del templo, siendo que en los sinópticos Jesús no lo dice, sino que es inculpado de esto. Sin duda alguna Juan, utiliza una institución histórica del pueblo de Israel [el templo] y lo coloca dentro de los primeros elementos de su lista para presentar a Jesús, como el cumplimiento y la sustitución tanto de las festividades como las instituciones divinas judías, que dejaran de ser útiles dentro del propósito de Dios – por medio de la muerte de Jesús [v. 21 – 22] .
Normalmente este versículo al parecer está relacionado con la avaricia o sobornos, ya que los cambistas canjeaban distintas monedas y retenían cierto porcentaje como beneficio, pero no hay evidencia de que hubiera corrupción. Esto pareciera ser un problema más relacionado con las transacciones que se están produciendo en el templo [v. 16], las palabras utilizadas por Jesús parecieran ser un eco para el cual fue creado el templo: adoración, oración, instrucción y sacrificios piadosos. Burge dice: “Jesús está atacando la maquinaria económica del sistema para la celebración de la fiesta, que sin duda este comentario le enfrentaría con Caifás y los dirigentes del templo”.
UN LUGAR DE ORACIÓN

Siendo que la Pascua se había convertido en el festival que toda familia judía esperaba para viajar a Jerusalén y participar en los sacrificios, una comida simbólica y un estudio reflexivo sobre la salvación de Israel. Los peregrinos necesitarían de animales aprobados para el sacrificio, por lo que estaba programado para esas fechas el aumento de ventas en la ciudad – Algunos sugieren que Caifás había ganado un litigio, aunque esto significara que el templo había dejado de ser una casa de adoración para convertirse un lugar de comercio, ademas que los hombres mayores de 20 años pagaban un impuesto y cabe señalar Jesús no estuvo en contra de este impuesto [Mt. 17:24 – 27].
Por lo que la versión de Juan pareciera no estar enfocada tanto en la corrupción, sino en el cambio del uso del templo para lo que fue construido. La presencia de los cambistas era legitima, ya que el requisito legal de que todos los donativos tenían que hacerse en un sistema monetario especial;
Esto se aseguraba no tanto de las imágenes de las deidades paganas en las monedas, sino de asegurarse de la pureza del dinero que entraba al templo.
Por lo que en mi opinión, el problema además de la máquina de hacer dinero como prioridad, sin duda es que todo esto ocurrió en el sitio dedicado para los gentiles. Este sitio era conocido como “el atrio de los gentiles”, siendo que este lugar era un lugar que se habia destinado para que los gentiles pudieran encontrarse con Dios.
1 Reyes 8:41 – 43
«En el futuro, los extranjeros que no pertenezcan a tu pueblo Israel oirán de ti. Vendrán de tierras lejanas a causa de tu nombre, porque oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo poderoso. Cuando ellos oren en dirección a este templo, oye entonces desde el cielo donde vives y concédeles lo que te pidan. De esa forma, todos los habitantes de la tierra llegarán a conocerte y a temerte, igual que tu pueblo Israel. También sabrán que este templo que he construido honra tu nombre».
Isaías 56:7
«Los llevaré a mi monte santo de Jerusalén y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Aceptaré sus ofrendas quemadas y sus sacrificios, porque mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones«.
Salomón oró para que Dios concediera cualquier petición que los extranjeros hicieran porque habían oído del gran Dios. Por lo que la imagen de un extranjero llegando al templo buscando orar a YHWH por sanación, y Dios lo cura; por lo que por una oración hecha, los extranjeros podían conocer a Dios.
Pero el lugar donde se encontraban los gentiles no parece un lugar apropiado para que los gentiles puedan estar buscando a Dios. Sin embargo, en el primer siglo el templo no era un lugar para todas las personas, se separó a los gentiles y se colocó en un lugar conocido como el “atrio de los
gentiles”. Las acciones de los líderes religiosos dejaban ver que los gentiles no eran bien recibidos, aunque fueran en busca de Dios, aunque el rey [mesías] Salomón haya planeado y orado para que el templo sirviera como un lugar donde los israelitas y los gentiles pudieran orar a YHWH.
Por lo que pareciera que la molestia de Jesús de ver que el templo no es para lo que fue construido un lugar de adoración y oración. Por lo que esto lo llevo a actuar, eliminando los obstáculos que impedían que los gentiles pudieran tener un espacio en el templo, que representaba la presencia de
Dios en la tierra. Morris cita a Hoskyns , que dijo: «No se trata de la acción de un simple reformador judío: se trata de una señal de la venida del Mesías».
UN NUEVO TEMPLO
Juan en este pasaje, evidentemente nos muestra que el templo del que Jesús habla no es la obra arquitectónica restaurada por Herodes el Grande [v. 20] – quien intentaba competir con el templo construido por Salomón. Pero ese templo terrenal, si era la representación de un templo mejor, que
recordaba el gran día que Dios regresaría para estar junto con su pueblo como en el pasado; Por lo que todos estaban esperando una mejor representación de Dios en la tierra – eso quiere decir que también esperaban un mejor sistema sacrificial [un mejor sacrificio, un mejor sacerdote, un lugar mejor para pedir perdón delante la presencia de Dios] por lo que Jesús es esto.
Los líderes judíos pensaban que Jesús estaba hablando acerca del templo en Jerusalén, pero no era así [v. 21], pero Juan nos deja ver que esta declaración será una gran señal en su Evangelio, que elimina toda duda acerca de quién en verdad es Jesús y la autoridad que afirmaba tener [v. 22].
Por lo que la obra arquitectónica en Jerusalén, aunque llegó a hacer su mejor versión artística y obra del antiguo mundo, ya no fue lo que en el pasado fue el tabernáculo, ni el templo de Salomón, pero ahora Juan nos presenta el nuevo templo, el cual la maldad ni la muerte pueden detener — Jesús.
Es verdad que algunos personajes como los líderes judíos y los discípulos en ese momento no pudieron percatarse de lo que estaba ocurriendo. Pero el lector del Evangelio puede observar lo que Juan está indicando, que ya se nos ha presentado una mejor versión de la presencia de Dios, adonde podemos ir a pedir perdón porque es un mejor sacrificio, el mayor sacerdote.
Los profetas esperaban la restauración de Israel, donde Dios instauraría a su rey [conforme al linaje de David por siempre] que gobernaría de acuerdo con la Torá y Dios habitaría entre su pueblo; en un santuario eterno donde las naciones conocerán a YHWH.
Ezequiel 37:26 – 28
«Y haré con ellos un pacto de paz. Será un pacto eterno. Y los estableceré y haré que se multipliquen; pondré mi santuario entre ellos para siempre. Habitaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y, cuando mi santuario esté para siempre en medio de ellos, las naciones sabrán que yo, el Señor, he hecho de Israel un pueblo santo”.
Los profetas no están esperando un templo que sea con una obra arquitectónica como tal, ellos estaban esperando uno superior; un templo nuevo donde Dios mismo esté con su pueblo; el cual se ha conseguido con Jesús. El Templo de Jerusalén es utilizado como una tipología que se encontraba en la historia de Israel, pero en el Evangelio de Juan se compara con Jesús, que sobrepasa el grado de referencia; siendo un mejor templo, un mejor sacrificio y la mejor representación de la presencia de Dios en la tierra.
Los líderes judíos pidieron una señal y Jesús se la dio, ya que fue levantado milagrosamente de la muerte en su resurrección. [v. 21 – 22 y Juan 20].


Leí varias veces el artículo, me parece muy significativo y revelador el símbolo que se describe en el Evangelio de Juan. Supremacía con autoridad de Jesús para limpiar de todo sistema el Templos que tiene un propósito un lugar para orar y adorar a Dios lugar donde todos tendríamos acceso judíos y gentiles.
Gracias Hno. Héctor Nieblas por su artículo. Bendiciones.